Hay empresas que creen que con colgar una política de no
discriminación en la intranet o añadir un párrafo al contrato ya
están cubiertas. No es suficiente.
La ley exige medidas concretas, negociadas, documentadas y
comunicadas. Un documento genérico sin negociación
sindical no cumple. Una declaración de intenciones en el código
ético no cumple. Un curso de diversidad contratado sin integrarlo en
el plan de formación oficial de la empresa no cumple.
El riesgo no es solo la sanción económica. Si una persona
de tu empresa sufre una situación de discriminación o acoso
LGTBIfóbico y no existen medidas reales de protección, la empresa
responde.